sábado, 24 de octubre de 2009

Evolucionismo de mercado. Capítulo VI. El inversor egoísta de Jorge de Lalama. Parte I.

El inversor es una máquina de ganar dinero sin preguntarse si lo que hace es beneficioso para el resto de la comunidad. Cuanto más dinero gana más se destaca del resto de la especie de inversores y más probabilidades tendrá de sobrevivir.

Entendemos por inversor aquél que invierte su dinero a largo plazo con una expectativa de seguridad y rendimiento mayor que el especulador que es lo que hemos llamado el tonto útil necesario para el inversor pues sin estos pobres atontaos sería imposible que comprase acciones a mínimos históricos. No hay que olvidar que cuando se quiere comprar una acción al otro lado tiene que haber un atontao dispuesto a regalarla. Son muy necesarios porque si todos fuesen inversores el Mercado no se movería. Todos estarían esperando que la acción bajase por debajo de su valor contable. Tiene que haber una gran proporción de especuladores dispuestos a batirlo y un número escaso de inversores analizando listados interminables de empresas buscando una oportunidad entre cientos.

El egoísmo del inversor es el que hace sobrevivir a las empresas en los períodos de depresión pues emplea toda su capacidad para estabilizar los mercados mientras los atontaos corren despavoridos en todas direcciones con su cabeza entre las manos y más castrados que el gato de una solterona.

EL IE sin quererlo contribuye a una forma de altruismo que permite la evolución del conjunto por eso a pesar de su falta de escrúpulos a la hora de maximizar su beneficio es un ser socialmente bien aceptado.

Su conducta se basa en el aprendizaje basado en el conocimiento de lo que hicieron otros inversores de éxito junto con la experiencia que le permiten llegar a un nivel de eficiencia óptimo en sus acciones. Su vanidad le hará proceder de la misma manera aunque sepa que la divulgación de su técnica hará que otros tengan las mismas oportunidades minimizando las ocasiones a la hora de cazar pues con esto el beneficio se repartirá entre más.

Su salvación será saber distinguir la verdad de las medias verdades seleccionando la información y analizándola de un modo crítico sin dejarse llevar por la corriente psicológica imperante del momento, ni fiarse de falsas recomendaciones que le conducirán al desastre de forma inexorable.

Tiene que distinguir entre valor y valoración. Buscar las divergencias entre una cotización excesiva y el verdadero precio real de las acciones por lo que debe situarse a una distancia prudencial para no dejarse influenciar por el estado de ánimo de los atontaos pero debe comprarles sus acciones en los momentos más difíciles.

El carácter junto con una buena base cultural le darán la estabilidad emocional necesaria para resistir estos cambios y no seguir a los rebaños de atontaos que se mueven hipnotizados por el movimiento pendular de las fluctuaciones. Debe preguntarse si realmente algo por lo que se paga 200 € la acción realmente lo vale. No debe aceptar los juicios de otros sino el propio.

Promediar las acciones es una estrategia infalible que permite resarcirse de los errores en la valoración que se hicieron en el pasado pero siempre hay que promediar a la baja y no al alza, siguiendo la evolución intermensual de las cotizaciones sin ser arrastrado por la corriente bajista, activar la alerta en los precios mínimos y comprar cuando se intuya una recuperación sostenible en el tiempo con una tendencia alcista de fondo.

Cuando se compra una participación en una empresa es porque se ha estudiado lo suficientemente para saber que es el lugar idóneo donde nos gustaría trabajar, la diferencia es que en ese momento entramos a formar parte de esa empresa como dueños de una parte de ella.

Nadie puede seguir una tendencia o ir en contra. Hay que mantenerse al margen y sólo fiarnos de los datos macroeconómicos que rigen el futuro de las empresas. La Bolsa descuenta las expectativas. Se da el caso de empresas que han publicado los mejores resultados de su historia y la cotización empieza a descender porque se augura la entrada en una recesión.

Los análisis que escuchamos basados en el precio tienen la misma fiabilidad que si vamos al zoo y le pedimos a un chimpancé que coja una carta.

En los períodos recesivos entra en juego nuestro carácter y la fortaleza moral que tengamos para perder en los próximos años un 60% del valor de nuestra cartera. Cuando lleguemos al punto más bajo y nos preguntamos si no será mejor vender lo que queda para salvar los muebles es con toda certeza el momento adecuado para empezar a promediar a la baja pues las acciones estarán en un punto tan bajo que será imposible que desciendan más aunque siempre el Mercado acaba por sorprendernos acentuando tanto las catástrofes como la euforia desmedida.

Quién se dedique a la Bolsa durante un tiempo prolongado y tenga la humildad suficiente para reconocer sus errores acabará siendo un IE, empezando a cuestionarse las enseñanzas que preconizan el comportamiento eficiente de los mercados cuando estos son todo lo contrario porque detrás de la tabla de cotizaciones hay personas con miedo a perder todo su dinero. No son capaces de dejarse arrastrar por las pérdidas y decir ni lo sé ni me importa sino que voy a esperar una mejor ocasión para tomarme la revancha esperando los precios mínimos para promediar a la baja prosperando a costa de los atontaos que siguen la dictadura del Sr. Mercado fijando stop-loss que son barridos a las primeras de cambio.

Sólo pierdes o ganas cuando vendes tus acciones hasta ese momento lo único que hay son valores que valen más o menos según los cambios que se vayan experimentando.

Los atontaos suelen reunirse en los foros de bolsa compuestos principalmente por individuos que no les importa perder dinero porque no han tenido que sudar para conseguirlo. No han tenido que estar meses buscando un trabajo porque el amigo de turno se lo ha puesto en bandeja de ahí el menosprecio natural que sienten a quién se esfuerza por dar una rentabilidad al dinero que tanto le ha costado ganar levantándose a las 5 de la mañana o pasando noches enteras sin dormir de ahí que tanto piense el IE cuál será el próximo paso estudiando cada movimiento como si de una partida de ajedrez se tratara donde un error tiene como consecuencia una cadena de errores. El atontao por lo tanto no tiene ni carácter para mantenerse firme, ni la humildad de aprender, ni la paciencia del sabio pero sí que tendrá la vanidad de aquél idiota que sale al mar con una balsa de playa creyendo dominar los elementos.

En estos foros todos presumen ganar más que los demás en los mercados alcistas y en los bajistas se consuelan entre sollozos como colegialas. Todos buscan lo mismo: dar el gran pelotazo. Descubrir un valor que nadie conoce y ganar un 300% por lo menos. Todo el que no siga esta línea no les merece la menor atención por lo que si quieres atraerle tienes que decirles Valor bomba, Gane dinero en bolsa, Aprenda a ser rico o sandeces por el estilo. Si les dices Te voy a mostrar el camino para que no pierdas tu dinero has pisado la mina que te hará saltar por los aires.

Van buscando opas, rumores, olisqueando como las ratas en busca del queso en medio de la basura de chicharros recalentados. Para ejemplo el siguiente:

Hola a todos empecé en esto de la Bolsa a principios del 2006.Al principio no me fue mal. Pequeñas entradas saliéndome con picaditas del 3% o 5%.Por no poner stops me termine de quedar pillado con todo el capital disponible en 4 valores. Fluida y Codere a precio de OPV y ADZ a 42 así como Ercros promediadas a 0,64.
Me estoy planteando asumir el mas o menos 60% de pérdidas de mi cartera y meterlo todo en laguna valor que pudiera rebotar un 100% 0 120% a corto para poderme ir de rositas o por lo menos un 50% desde mi entrada.
Como lo veis? lo harías en mi caso y donde entrarías?. Muchas gracias de antemano

Semejante tipo ejemplifica todo lo que no se debe hacer y se hace pero bien merece un lugar en el sol por vender con pérdidas del 60% y tener la osadía de volver a por más de lo mismo. Es como si una veinteañera la viola el violador del búho y al día siguiente vuelve a por más. El atontao está predestinado a serlo toda su vida y transmitir el acervo genético a su prole que serán tan atontaos o más que ellos.

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