viernes, 11 de septiembre de 2009

Evolucionismo de mercado. Jorge de Lalama. Capítulo IV. Teoría de la ocupación, el interés y el dinero. Keynes. Parte III.

Los gastos ruinosos de préstamos pueden enriquecer a la comunidad. La construcción de pirámides, los terremotos y hasta las guerras pueden servir para aumentar la riqueza.

La eficiencia marginal del capital es la relación entre el rendimiento probable de un bien de capital y su precio de oferta o reposición, es decir, la que hay entre el rendimiento probable de una unidad más esa clase de capital y el costo de producirlo nos da la eficiencia marginal de esa clase.

El precio de oferta del bien de capital es el precio que bastaría exactamente para inducir a un fabricante a producir una nueva unidad adicional del mismo, es decir, lo que algunas veces se llama costo de reposición.

La eficiencia marginal del capital se define en términos de expectativa del rendimiento probable y del precio de oferta corriente del bien de capital. Depende de la tasa de rendimiento que se espera obtener del dinero si se invirtiera en un bien recién producido.

La expectativa de una baja en valor del dinero alienta la inversión y, en consecuencia, el empleo en general, porque eleva la curva de la eficiencia marginal del capital, es decir, la curva de la demanda de inversiones; y la expectativa de un alza en el valor del dinero es deprimente, porque hace bajar la curva de la eficiencia marginal del capital.

El efecto estimulante de la expectativa de precios mayores no se debe a que se eleven las tasas de interés, sino a que se eleva la eficiencia marginal de un volumen dado de capital.

Hay que entender la dependencia que hay entre la eficiencia marginal de un volumen determinado de capital y los cambios de expectativa, porque es principalmente esta dependencia la que hace a la eficiencia marginal del capital quedar sujeta a ciertas fluctuaciones violentas que son la explicación del ciclo económico.

Riesgos que afectan al volumen de la inversión:

a) Riesgo del empresario que surge de la duda de obtener los rendimientos probables.

b) Riesgo del prestamista.

c) Cambio adverso en el valor del patrón monetario, que hace que el préstamo en dinero sea menos seguro.

La razón de que el futuro económico está ligado con el presente se encuentra en la existencia de equipo duradero. Por tanto, el hecho de que la expectativa del futuro afecte al presente a través del precio de la demanda del equipo duradero, concuerda y se conforma a nuestros principios generales de pensamiento.

La escala de inversión depende de la relación entre la tasa de interés y la curva de eficiencia marginal del capital correspondiente a diversas escalas de inversión corriente, en tanto que la eficiencia marginal del capital depende de la relación entre el precio de la oferta de un bien capital y su rendimiento probable.

Las consideraciones en que se basan las expectativas sobre los rendimientos probables son, por una parte, los hechos que podemos dar por conocidos con más o menos certeza y, por otra, los acontecimientos futuros que sólo pueden preservarse con relativa seguridad.

El estado de confianza tiene importancia porque es uno de los principales entre los factores que determinan la eficiencia marginal del capital, que es igual que la curva de demanda de inversión.

La bolsa revalúa muchas inversiones todos los días y estas revaluaciones dan frecuentes oportunidades a los individuos para revisar sus compromisos. Nuestro conocimiento actual no nos dá bases suficientes para una expectativa matemática calcualada.

No tiene sentido crear una nueva empresa incurriendo en un gasto mayor que aquel que se puede comprar otra igual ya existente, mientras que hay un incentivo para gastar en un nuevo proyecto lo que podría parecer una suma extravagante, si puede venderse en la bolsa de valores con una ganacia inmediata.

Ha disminuido seriamente el elemento de conocimiento real que hay en la valuación de las inversiones por quienes las poseen o proyectan comprarlas.

Las fluctuaciones diarias de las ganancias de las inversiones existentes, que son a todas luces de carácter efímero y poco importante, tienden a tener una influencia excesiva y aun absurda sobre el mercado.

Una valoración convencional que se establace como resultado de la psicología de la masa de gran número de individuos ignorantes está sujeta a modificaciones violentas, debidas a un cambio violento en la opinión como consecuencia de factores que en realidad no significan gran cosa para el rendimiento probable, ya que no habrá motivos de convicción fuertemente arraigados para mantenerla con firmeza.

El mercado está sujeto a oleadas de sentimeintos optimistas o pesimistas, que son irrazonables y sin embargo legítimos, en cierto sentido, cuando no hay bases sólidas para un cálculo razonable.

El inversionista provisional y el especulador no se ocupan de lo que realmente significa un valor de inversión para el hombre que lo compra "para siempre", sino en cuánto lo estimará el mercado dentro de tres meses o un año, bajo la influencia de la psicología de masa.

La influencia social de la inversión realizada con conocimiento de causa debería ser el domonio de las fuerzas negativas del tiempo y la ignorancia que rodea nuestro futuro.

La inversión basada en las expectativas auténticas a largo plazo es tan difícil en la actualidad que apenas puede ponerse en práctica. Sólo pueden hacerlo aquellos que poseen acopio de inteligencia y recursos.

Los especuladores pueden no hacer daño cuando sólo son burbujas en una corriente firme de espíritu de empresa, pero la situación es seria cuando la empresa se convierte en burbuja dentro de una vorágine de especulación.

La implantación de un impuesto fuerte sobre todas las operaciones de compraventa podría ser la mejor reforma disponible con el objeto de mitigar en US el predominio de la especulación sobre la empresa.

El espectáculo de los mercados de inversión me ha llevado algunas veces a concluir que la compra de una inversión debe ser permanente e indisoluble, como el matrimonio, excepto por motivo de muerte o de otra causa grave, y esto será un remedio útil para nuestros males contemporáneos, porque tal cosa forzaría a los inversionistas a dirigir su actuación solamente a las oportunidades a largo plazo.

Nota: Keynes como inversor

La brillante actuación de Keynes como inversor bursátil está demostrada por la información pública del fondo que administró en nombre del King's College de Cambridge.

Desde 1928 a 1945, a pesar de recibir un gran golpe durante el Crack de Wall Street de 1929, el valor del fondo de Keynes mostró un considerable crecimiento anual promedio de 13,2 %, comparado con un nivel general en el mercado del Reino Unido que se redujo en un promedio del 0,5 % anual.

El enfoque generalmente adoptado por Keynes con sus inversiones lo resumió él mismo en:

  • 1. Una selección cuidadosa de unas pocas inversiones considerando su bajo precio en relación a su valor intrínseco actual probable, y el potencial en un período dado de años, y en relación a otras inversiones disponibles en ese momento.
  • 2. Una tenencia firme de estas relativamente grandes cantidades contra viento y marea, quizás por varios años, hasta que, o bien han satisfecho la expectativa que se tenía sobre ellas o sea evidente que su compra fue un error.
  • 3. Una posición equilibrada de la inversión, es decir una variedad de riesgos a pesar de que las tenencias individuales sean grandes, y riesgos contrapuestos si es posible (por ejemplo, una tenencia de oro entre otras inversiones en acciones, ya que probablemente se moverán en direcciones opuestas cuando haya fluctuaciones generales.

Keynes argumentó que "Es un error el pensar que uno limita sus propios riesgos diversificando mucho entre empresas de las cuales uno sabe poco y no se tiene ninguna razón particular para confiar... El conocimiento de uno y su experiencia son en definitiva limitados y raramente hay, en cualquier momento dado, más de dos o tres empresas en las cuales siento que puedo depositar una confianza completa." ("It is a mistake to think one limits one's risks by spreading too much between enterprises about which one knows little and has no reason for special confidence ... One's knowledge and experience are definitely limited and there are seldom more than two or three enterprises at any given time in which I personally feel myself to put full confidence.")

Algunos pueden considerar que el consejo de Keynes respecto a la especulación mantiene su vigencia:

(Invertir es) intolerablemente aburrido y sobre exigente para cualquiera que esté exento del instinto apostador; mientras que quien lo tiene debe pagar a esta propensión el precio adecuado.

Cuando revisaba un importante trabajo en inversión de valores, Keynes argumentó que "compañías industriales bien manejadas, como regla, no distribuyen el total de sus beneficios a sus accionistas. En los buenos años, si no en todos los años, retienen parte de sus beneficios y los reinvierten en sus negocios. Por ende hay un elemento de interés compuesto operando en favor de una inversión industrial razonable."





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