miércoles, 5 de agosto de 2009

El gen egoísta. Richard Dawkins. Capítulo XIII. El largo brazo del gen.

Fenotipo se usa para designar la manifestación física de un gen, el efecto que, en comparación con sus alelos, tiene sobre el cuerpo vía desarrollo. El efecto fenotípico de un gen concreto puede ser, digamos, el color verde de los ojos. Cuando surge por mutación un gen de esta clase, se extiende inexorablemente a través de la población a expensas de su alelo. Esto es lo que se conoce como impulso meiótico.

Uno de los perturbadores de la segregación mejor conocido es el llamado gen t del ratón. Cuando un ratón tiene dos genes t muere en su juventud o es estéril. Por consiguiente, se dice que t es «letal» en homocigosis.

Los genes, pues, se extienden fuera de su «propio» cuerpo para influir sobre los fenotipos de otros cuerpos.

El parásito hará todo lo posible para ayudar al huésped, no sólo a sobrevivir, sino también a reproducirse.

La clave, repitámoslo, está en que un parásito cuyos genes aspiran al mismo destino que los de su huésped llega a compartir todos sus intereses, hasta el momento en que deja de actuar parasitariamente.

Si los genes pueden descubrir una grieta en una vía no ortodoxa a través de otro cuerpo (junto, o en lugar de la ruta ortodoxa del espermatozoide y el óvulo), podemos esperar que la selección natural favorezca su oportunismo y lo mejore.

Cuando tenemos un resfriado o un catarro, solemos pensar que los síntomas son productos secundarios de la actividad de los virus. Pero en algunos casos parece más probable que hayan sido deliberadamente causados por el virus para ayudarse a viajar de uno a otro huésped. No contento con ser expulsado a la atmósfera en el curso de la respiración, el virus nos hace estornudar para salir expulsado de manera explosiva.

Las moléculas de ADN fabrican proteínas. Estas, a su vez, actúan como enzimas, catalizando reacciones químicas particulares. No es habitual que los enzimas aislados de una célula viva consigan por sí mismos la síntesis de un producto final útil a partir de un producto químico dado. Se necesita toda una serie de enzimas, uno para catalizar la transformación de la materia prima en el primer intermediario, otro para catalizar la transformación del primer intermediario en el
segundo, y así sucesivamente.

Cada uno de estos enzimas es fabricado por un gen. Si se precisa una secuencia de seis enzimas para una ruta de síntesis particular, deben estar presentes los seis necesarios genes para fabricarlos.

El largo brazo de los genes no conoce límites obvios. Todo el mundo está entrecruzado de flechas casuales que unen genes a efectos fenotípicos, lejos y cerca.

La Peste Negra. El Gran Misterio Parte 1/6


La Peste Negra. El Gran Misterio Parte 2/6


La Peste Negra. El Gran Misterio Parte 3/6


La Peste Negra. El Gran Misterio Parte 4/6


La Peste Negra. El Gran Misterio Parte 5/6


La Peste Negra. El Gran Misterio Parte 6/6


La Peste Negra. A La Sombra De La Peste Negra Parte 1/6


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